Parecida a la tarea de las manos, en esta ocasión había que trazar el contorno de los pies. A diferencia de la anterior, en esta acuarela ordené los pies, quedando como varios diagramas de Venn con forma de pie. Como se puede apreciar, usé los tonos calientes: rojo, amarillo y anaranjado. En las uniones, usé colores oscuros, sin mezclar. Mientras pintaba, se me ocurrió que cada forma del pie, podrían representar de alguna manera, un aspecto de la naturaleza. De izquierda a derecha, el primero representan para mí como unas semillas. El segundo, me da la sensación de que hay fuego. El tercero tiene flores. El cuarto, un matorral o ramas y el último, el atardecer. Este ejercicio fue más sencillo de pintar, pero me agrada que para mí, tenga algún sentido; que es el de la naturaleza.
Tuve que arreglar este trabajo, quedando así:








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